El mundo del videojuego es muy amplio, de ahí que algunos
estudios científicos sean contradictorios, algunos defienden que son positivos
para el desarrollo del niñ@ y otros demuestran que tienen un efecto negativo.
Quizás, el efecto positivo o negativo dependerá de varios factores como por
ejemplo en qué situación se encuentra el niño (nivel de desarrollo, tiempo
empleado ante la pantalla, su actitud ante el videojuego,…), pero también
dependerá del videojuego. Como todo en este mundo existen “buenos y malos”, es
aquí donde se encuentra nuestra función, el enseñarles qué juegos son
beneficiosos y cuales no lo son tanto, cuando y cuanto jugar, también cómo
hacerlo (actitud), etc.
Si investigamos un poquito encontramos en la Fundación
Dialnet el artículo “Viabilidad del uso del videojuego en el aula” del 2018. En
él se defiende que en una buena selección de videojuegos podemos encontrar
buenas opciones educativas y didácticas, incluso se habla de una metodología
innovadora denominada “Aprendizaje basado en juegos” (AbJ).
Por otro lado, topamos con una noticia del 2012 de José Moncada yYamileth Chacón en la revsista “Retos. Nuevas tendencias en Educación Física,
Deporte y Recreación”. Se centra en el efecto de los videojuegos a nivel
social, psicológico y fisiológico en niñ@s y adolescentes. Habla sobre el
tiempo de exposición y el contenido (factores que se deben de controlar por un
adulto), y del beneficio de los videojuegos activos/pasivos y del juego al aire
libre. También defiende que se deben realizar mayor cantidad de estudios e
investigaciones en este campo.
¿Qué pensáis a partir de vuestra experiencia?

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